Primavera en la Guarguera



Hace ya unos cuantos días que terminé de leer Primavera en la Guarguera. Un viaje a pie por el Pirineo aniquilado, de Javier Arruga, Premio Félix de Azara 2011 y segunda entrega de su trilogía aragonesa Polvo, niebla, viento y sol. La primera entrega, de la que ya se dio noticia en este blog, lleva por título En el país de los cucutes. Un viaje a pie por los Monegros y la tercera, pendiente de publicación, Montes Universales, gentes universales. Un viaje a pie por Teruel resiste.
Tras este repaso de títulos quedan claras varias cosas: una es que el libro que tenemos entre las manos es un libro de viajes, pero no de cualquier viaje, sino de un viaje a pie, con toda su connotación de esfuerzo, de peregrinaje, de reto y de crecimiento personal tragando polvo, niebla, viento y sol, que es como de verdad se viaja cuando se desea viajar. Y aquí, en un inciso inevitable, deberemos recordar aquel viaje a la Alcarria que hizo Camilo José Cela en 1946. Supongo que la trilogía de Javier le debe mucho a esta primera aventura alcarreña, al menos lo más evidente, a saber, escribir sobre un recorrido a pie por una comarca ignorada narrándolo en tercera persona y refiriéndose a sí mismo como “el viajero”, cosa esta última que algunos lectores criticaron cuando los Cucutes y que Javier ha subsanado ahora autodenominándose Π (sí, Pi, letra griega, 3’1416) y que a mí, sinceramente, no termina de convencerme, porque pienso que en literatura si uno es honesto y lo admite tiene derecho a rendir homenaje a quien quiera y como le dé la gana. (A estas alturas, ya nadie inventamos nada…). Otra es que los paisajes transitados son nuestros paisajes más olvidados de Zaragoza, Huesca y Teruel, tierras ásperas, hurañas, agrestes y asilvestradas, injusta ―o afortunadamente― situadas fuera de los circuitos turísticos convencionales. Y digo “injusta” porque son tierras de profunda y genuina belleza, y “afortunadamente” porque aún no han sido mancilladas por “la horda” y quizás, para bien o para mal, no lo serán nunca.
Este paseo por la Guarguera nos lleva desde los pueblos fantasma del Sobrepuerto (Otal, Ainielle ―aquí otro inciso inevitable para recordar La lluvia amarilla―, Berbusa, Escartín, Basa…) recorriendo soledades y romerías, atravesando la A-1604 (convertida para el caminante en mítica 66) que bordea el río Guarga (y donde “la bloguera” que esto escribe se perdió un día de estío, sed y zarzas en una épica excursión entre Matidero y Bara), para llegar a Nocito, lujuriante meta y uno de los pueblos más bonitos de todo Aragón, y entrar de lleno en el corazón de Guara.
Toponimia y antropología que Javier maneja con mano delicada y sabia. Signos, símbolos, gentes y modos que se van perdiendo en los bucles, vueltas y revueltas de una memoria no tan lejana. Primavera en la Guarguera es un libro exquisitamente documentado ¡por el mismísimo Ferrer!, inefable protagonista de Memorias de un montañés, de J. M. Satué, entre otros, pero, aun siéndolo, no es ese su mérito principal. Es tu voz, Javier, tu voz y tu forma de narrar, de ser sincero y generoso con tu lector, compartiendo ―sin escatimar― alegrías, penurias, anécdotas y reflexiones bien escritas, con hondura y con calidad. Tu voz, tu frescura (en el mejor sentido del término, ¿eh?), tu naturalidad, tu cultura, tu desenfado, tu filosofía… Ese ser tú mismo siempre y por encima de todo, que hace que quien te lee se considere tu amigo… a pesar, ¡je!… a pesar de que, por no incluir un mapa de la ruta en la edición del libro, me has obligado a acarrear el voluminoso Gran Atlas de Aragón de mi sillón del salón al baño, del baño a la cama, etc., etc. ¡Un pescozón para ti!
Pero está bien que te hayas disculpado y “enjuiciado” a ti mismo por algunas indiscreciones cometidas en los Cucutes. A muchos lectores nos sobran porque no fuimos aludidos; pero está bien, ya te digo, que el autor haga autocrítica, que revise el sentido que lo “vivido” ha de tener en lo “escrito” para que la palabra sea perenne y se convierta en literatura.
Y, bueno, te lo tengo que decir, que para eso estoy escribiendo este rollo. A mí me has regalado una perla. Páginas 130 y 131. Han quedado señaladas con un marcador azul. El espíritu Rwenzori, las Montañas de la Luna. Gracias, Javier, por escribir este libro y por mi perla.

Primavera en la Guarguera. Un viaje a pie por el Pirineo aniquilado
Javier Arruga Oleaga
Mira Editores, 2012. Col. “Sueños de tinta”, nº 28
296 páginas
PVP 18 €          

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Tó mentira!

Firmado: Javier Arruga

Teresa Sopeña dijo...

Ni caso. Lo de ser sincera es una norma.
Firmado: La bloguera